I am just a worthless liar.
I am just an imbecile.
I will only complicate you.
Trust in me and fall as well.
I will find a center in you.
I will chew it up and leave,
I will work to elevate you
just enough to bring you down.
Soy así, contradictorio, todo el tiempo.
Cuando te diga que no te tolero, estaré diciéndote que te necesito.
Cuando te diga que te odio, estaré dándote mi confesión de amor más sincera y desesperada, rogando para que no te vayas.
Dicen que los hombres llegamos a donde la mujer quiere y deja que lleguemos, yo no podría estar más de acuerdo. El problema es cuando nosotros no queremos –o tenemos miedo de hacerlo– llegar a ningún lado, en especial a ese lugar a donde ellas quieren que lleguemos.
Usted tiene todo el derecho a creer que soy raro, ridículo o loco; si usted cree que pensándolo me afecta entonces lamento decirlo pero el raro, ridículo y loco es usted.
Le entregaré mi alma carcomida y mis eternos vacíos a la persona que sea capaz de dejarme ser yo en toda la extención de la palabra, con todos mis contrastes.
Anonymous asked: Siento como si te conociera...
Tal vez me conoces, por algo estás como anónimo.
RECORDAR ES VOLVER A ELUDIR.

Observé a mi madre llorar muchas veces, la observé en silencio desde la puerta; en ocasiones ni siquiera era necesario obsérvala para saber que estaba llorando, yo podía escucharla desde detrás de la puerta. Otras veces fui hasta ella y me quedé de pie, cerca, sin decir nada, tal vez ingenuamente creía que si ella veía que yo estaba allí dejaría de llorar y la haría sentir mejor, pero nunca fue así, por el contrario, parecía que al verme su llanto de intensificaba y después de un tiempo la experiencia de intentos fallidos por consolarla me dijo que era mejor no aparecerme para no convertirme en un pesar adicional. Lo he pensado varias veces y creo que fue así como aprendí pronto a callármelo todo, a guardármelo sólo para mí, a no ser una molestia más. Yo no entendía nada pero tampoco quería hacerlo.
El divorcio de mis padres no tardó en ocurrir y no es que se me haya comunicado, simplemente ocurrió; supe que algo andaba mal cuando no vi a mi padre a menudo, en ocasiones unas pocas horas, una o dos veces al mes, pero eso sólo fue por un tiempo; después empezó a faltar a nuestros encuentros y yo todavía lo justificaba: si mi padre no iba a la casa como había dicho yo pensaba cosas como “estoy seguro de que algo ha de haber ocurrido, algo importante y por eso no ha podido venir”, lo hacía cada vez, hasta que me cansé de esperar y él simplemente no volvió. De pronto fue como si él nunca hubiera existido, como si yo nunca hubiese tenido un padre. Y me dolió. Son pocos los recuerdos que tengo con él antes de su partida pero recuerdo que nos llevábamos bien, él me enseñó a andar en bicicleta, creo que ese es uno de los recuerdos mas nítidos que tengo. Yo pasaba el tiempo siempre pegado a él, me gustaba verlo hacer todo y él dejaba que yo lo viera; cosas como esas me hicieron pensar que tenía una mejor conexión con él que mi propio hermano que era mayor que yo y que en esa época no vivía con nosotros en la casa sino en la de la abuela. Cada vez que iba a casa de amigos y veía a sus familias, yo me decía cosas como “hey, ellos tienen todo en la vida y yo no, ¿por qué?, ¿por qué yo no puedo tenerlo?” me sentía inferior a ellos, me sentía como un huérfano a pesar de tener una madre que me amaba y que sabía que si no pasaba el suficiente tiempo conmigo no era porque ella no quisiera sino porque tenía que trabajar. Tengo amigos cuyos padres también son divorciados y la verdad es que nunca he sabido si les ha afectado tanto como me afecto a mí, nunca he tocado esos temas con ellos, pero lo que sí se es que al menos yo no quisiera volver a tener nueve, diez, once, doce años, fue la peor etapa.
Crecí y pese a que nunca lo demostré tan abiertamente siempre fui una de las personas más inseguras y tristes del mundo; en la escuela siempre fui un buen alumno, pero nunca tuve las mejores notas. Recuerdo que los profesores siempre se extrañaban porque me decían que era uno de sus mejores alumnos, uno de los más inteligentes y participativos (cuando ellos me lo pedían, nunca por decisión propia) pero aún así sacaba malas notas. Fui uno de esos tipos denigrados por los que se creen siempre los mejores, recibí toda clase de burlas que iban desde no tener un padre, ser flaco, ser un “cuatrojos”, un “nerd”, incluso había quien aseguraba que yo era un maricón y todo por la manera de vestirme o mi manera de ser. Había un tipo en especial que me molestaba cuando inicié la preparatoria, se llamaba José; el tipo parecía detestarme y nunca supe por qué, no supe jamás que era lo que tanto le molestaba de mí pero siempre que tenía oportunidad recibía de él todo tipo de maltrato psicológico donde me aseguraba que yo era una bazofia humana, que era feo, un fenómeno, que era alguien que sencillamente no debía existir. Odié a ese tipo durante todo el tiempo que estuve en la preparatoria y por alguna extraña razón jamás me defendí, no por miedo, sino porque en el fondo empecé a creerme todo lo que decía, acepté cada una de sus palabras, me sentí todo eso que él decía que yo era y sencillamente no tenía argumentos para defenderme cuando mi propio padre me había abandonado y creía fielmente desde niño que yo había tenido alguna culpa por ello al no haber sido lo suficientemente importante o bueno para él. Evidentemenete en esa época tenía cero autoestima, tal vez hasta me odiaba a mí mismo.
En esos años yo era como un fantasma, gozaba con el hecho de pasar desapercibido y me sentía en la gloria cuando los que me molestaban se olvidaban de mi existencia; tenía mucho odio por todo el mundo pero jamás arremetía en contra de nadie; me pasaba las horas enteras solo, sentado en algún sitio con mis audífonos puestos, perdido en la música. Me costó mucho hacer amigos debido a mi apatía hacia todos, en el fondo creía que todos eran exactamente igual y si llegue a hacer algunas amistades fue solamente porque ellos se acercaron a mí, vi sus buenas intenciones y no tuve corazón para rechazarlos. También fui de los más lentos en eso de tener novia, no era que no me gustaran las chicas sino que era tanta mi apatía hacia todo que le daba poca importancia a cosas como esas, no estaba dentro de mis prioridades…yo no tenía prioridades, yo simplemente quería estar solo y no ser molestado por nadie. Pero nunca se me cumplió. Cuando menos lo esperé me vi inmiscuido en riñas en las que yo no deseaba estar pero en las que debía estar porque no me dejaban alternativa ya que a pesar de sentir apatía por todos jamás era yo quien los provocaba. Pronto el único deseo que tenía era el de no volver a la escuela, estaba harto de ese ambiente y así fue como empecé a saltarme las clases cuando encontré compañeros que me apoyaban en la huída. Como era de esperarse, cuando llegaba la hora de ver calificaciones era un completo desastre, mi madre estaba angustiada, me sermoneaba todo el tiempo y a mi me valía todo, incluso su preocupación; en el fondo (y de una forma muy estúpida) yo sentía que estaba dándole una lección a todos, a ella y a mi padre, a toda mi familia por haberme hecho sentir siempre olvidado; todo lo que deseaba era borrarlos del mapa.
En ese entonces todo era confuso y borroso y el único deseo que me embargaba era el de salir de casa, a donde fuese pero pasar la menor parte del tiempo allí. Me dolía verme siempre solo, yo sabía que mi madre estaba trabajando, sabía que aunque ella quisiera no podía estar conmigo y no la culpaba, pero no dejaba de ser doloroso para mí; para colmo cuando ella llegaba de trabajar nunca tenía deseos de nada, ni siquiera de hablar conmigo, estaba cansada. Para cuando cumplí los dieciséis años yo ya había experimentado bastantes cosas que probablemente no habría experimentado jamás de no ser por la forma en la que me sentía. Encontré amigos nuevos, personas tan insanas como yo pero con las que me sentía identificado y comprendido, y con ellas conocí muchas cosas a las que me enganché. Me introduje en el mundo de los vicios y me gustó; conocí lo que era estar drogado y borracho y me gustó, me gustó porque supe por primera vez lo que es estar ajeno a la realidad, por única ocasión fui capaz de verdaderamente olvidarme de todo, aunque fuese por un rato, aunque después volviera todo incluso con más intensidad.
Ahora, que se supone que soy un adulto, pienso en todo eso y pese a creer en ocasiones que he crecido y dejado atrás a ese adolescente perdido y ridículo que se pasaba horas enteras escuchando canciones como “Perfect” de Simple Plan porque se sentía identificado, tristemente me doy cuenta de que sigo siendo muy similar. Aún hoy, después de más de diez años aún no he logrado superar la ausencia, todavía en ocasiones pienso en mi padre y en su actual familia y trato de entender como una persona que parecía quererme de pronto pudo esfumarse de mi vida y fingir que yo no existía; era yo quien deseaba tenerlo en mi vida y él quien se negaba; ahora es él quien quiere acercarse y soy yo quien se niega. La última vez que lo vi fue hace ya algunos años y ni siquiera fue por que yo haya querido; me sorprendí de verlo mucho más viejo y cambiado, fue toda una desilusión; me criticó por como me veía, no lo dijo pero lo vi en sus ojos, lo percibí en su manera de tratarme. Después de eso no quise volver a verlo.
Y ahora reflexiono todo.
Sigo siendo el mismo, el denigrado, el vicioso, el antisocial, el que poco le importa si tiene o no amigos y que sólo hace amistades si son ellos quienes se interesan en mí porque soy demasiado apático que no soy capaz de sentir ganas de conocer gente nueva. Tal vez en el fondo sea sólo temor, temor a ser abandonado como me abandonaron hace tiempo, no lo sé, tal vez así soy (o mejor dicho, así me hice/hicieron) y nunca voy a poder cambiar. Lo que no entiendo es que si todos estos años han sido mierda pura, ¿por qué los echo de menos?, ¿por qué no puedo evitar añorarlos cada día como hoy, siete de abril en el que cumplo un año más?
Definitivamente sigo siendo el mismo idiota.
I know you tried to rescue me
Didn’t let anyone get in
Left with a trace of all that was
And all that could have been
Please, take this
And run far away
Far away from me
I am tainted
And happiness and peace of mind
Were never meant for me
All these pieces
And promises and left behinds
If only I could see
In my nothing
You meant everything
Everything to me